Menos tecnología y más filosofía

“Nadie convive con el amor de su vida, si no con quien la vida le deja”

La frase no es mía, es más, no tengo ni idea de quién la dijo por primera vez. La tenía una señora que no conozco de nada en su Facebook y a la que han puesto a parir el resto de internautas. Cómo habré llegado yo hasta esa buena mujer? Soy incapaz de determinarlo con exactitud.

Diría que venía de leer a Platón y lo de que el alma está atrapada dentro del cuerpo, de ahí me he ido a Ortega y Gasset “el enamoramiento es un estado de imbecilidad transitoria” y, como me ha hecho sonreír, he seguido leyéndole y ya me he venido arriba con eso de que “la belleza que atrae raramente enamora”.

Total, que yo ya no sé si voy o vengo. A mí todo esto me tiene muy confusa. Y estoy liada con los filósofos porque esta mañana leí un artículo de La Vanguardia que venía a decir que más filosofía y menos tecnología. Algo que suscribo totalmente. La gente ya no piensa y eso no puede ser bueno. Pero también es verdad que como llevo horas de un sabio a otro, no dejo de hacerme preguntas y, como Platón no va a venir a mi casa, estoy peor que cuando empecé.

En serio, nadie convive con el amor de su vida? Me parece una putada en grado máximo. Y si esa suposición es verdad, por qué no están con la persona que sí lo era, por qué se han quedado con otra? Entiendo que el patio está jodido, pero “nadie”! De verdad todo el mundo tiene un gran amor y NADIE está con el que le toca? No compro!!!!

Lo de la imbecilidad transitoria va a ser que sí, algunos más que otros. Yo me siento mucho menos imbécil con los años, pero tampoco tengo claro que eso sea del todo bueno. Y ya no entro en la de que la belleza que atrae no enamora. Aunque igual es verdad, yo qué sé. Me he dado cuenta de que cuánto mayor me hago, menos sé de nada. En fin!

Bueno, sí sé algo, me ha encantado esta frase de mi Platoncito: “El hombre que siente mucho, habla poco”. Ahí lo dejo.

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Shelter (b for n)

Mi padre me dijo hace ya una eternidad que siempre puedes aprender algo de cualquiera. Y así es. Qué gran verdad y qué hombre más listo! Quizás por eso adoro esa cualidad en vosotros.

Tú me has enseñado a amar desde la generosidad más absoluta, sin esperar nada a cambio que no quisieras dar. A entender, como bien dices, que no nos pertenecemos, y que solo vamos por ahí dando trozos de nosotros mismos. A veces piezas más grandes y otras más pequeñas, dependiendo del interlocutor. Qué bueno amar sin pudor, sin miedo, con la locura de la pasión atacando desde la serenidad.

Has visto mi alma con esos ojos verdes. Qué buenas tus radiografías de mi persona y qué ternura e inteligencia en la forma de mirar. ‘Tan sensible y tan dura. Tan romántica absurda y tan asquerosamente racional’. Lo viste en tiempo récord y casi sin palabras. Por eso siempre serás para mí ‘el hombre más listo del mundo’. Oh yeah!

Gracias por acompañarme a través de mi dolor, ante la pérdida más dura que he sentido, no pudiste hacerlo mejor. No olvidaré en mi vida ese abrazo y ese ‘estoy aquí, no puedo decirte todo lo que querría, pero estoy aquí’ . Gracias por recordarme incluso hoy, y a pesar de lo que tú y yo sabemos, que fui una buena hija. Por eso, y por tantas otras cosas, te has llevado una parte enorme de mi corazón. Dices que te he hecho mejor persona, thanks darling, ya somos dos. Qué versión más bonita la que me has sacado. Fuck man!

Siempre un paso por delante, listo como el hambre, independiente, solitario, divertido a rabiar, emocional, sincero, pasional, elegante, educado, visceral, fuerte, miedoso, tocapelotas, bueno, frágil y bello, por fuera y por dentro, todo unido a ese elixir de la eterna juventud que tanto envidio. Nunca he amado de una manera más libre y a la vez más intensa, así que gracias. Sí, te lo dije varias veces y tú siempre lo supiste, porque solo un hombre con corazón sabe leer el alma de una mujer.

No cambies, solo respira…y sonríe. Exprime la vida al máximo, pasa tan rápido, y llénala de momentos inolvidables… como tú y yo.

Aquí te la dejo. https://youtu.be/aHmNEQYc3js

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En el cielo no hay conexión

Cuando te secuestran en un avión durante casi una hora, porque algún lumbrera del personal de tierra ha asignado los mismos asientos a más de una persona, empiezas a enloquecer. Si a eso le sumas que tengo un radar para los locos bajitos, la enajenación ha ido en aumento. También soy la gili a la que siempre paran para el control aleatorio de drogas. Que si es aleatorio, no entiendo por qué siempre me toca a mí. Pero eso da para otro post.

En fin! Voy con la niñita que, desde que se ha sentado, no ha parado de sacarse mocos con ese dedito enano que parece llegar a lo más profundo de su ser. No quiero ni saber dónde collons está pegando todo lo que se saca. También le gusta dar pataditas. Prometo que no le tenía manía al principio, si hasta la he ayudado a ponerse el cinturón, pero ahora creo que me cae un poco mal, la verdad es que me cae peor la chochona de la madre. Desde que se han sentado estoy oyendo un vídeo horroroso, con una música de pastilleros, que dice en su versión reducida algo así: “ay que bonica es mi niña, date la vuerta mi arma, hazlo una ves más paque te vea tu abuelita” Esto a toda pastilla y en bucle. He usado varias estrategias: he mirado sutilmente su móvil, me he aguantado la cabeza con la mano, he resoplado como un caballo y…nada. Hasta que ese padre, que está sentado al otro lado del avión, ha alertado a la sorda de la madre y ella que es una huevona habrá pensado: “si le molesta el móvil que se joda, pero mi niña así está tranquila” De corazón que entiendo las tácticas para calmar a la fieras, pero después de media hora encerrada, con calor y el jodido vídeo, ya no puedo más.

Señora, usted tiene auriculares? -Sí. Pues, por favor, póngaselos. Porque entre que no despegamos nunca y el sonido del móvil me estoy volviendo loca. -Es que la niña no va a quererlos. (Y, evidentemente, la niña como una loca) -Que nooo ma, que no quiero ezoo! Y bajarle el volumen, sería posible? -Cari, déjame que baje el móvil que a la señora le molesta. No te jode, lo plantea como si yo fuera la bruja malvada. Señora, que estamos en un avión no en el patio de su casa. Esto lo he pensado pero no lo he dicho. Más que nada por si me evacuaban, me grababan y me hacía viral.

Algo que me asombra es que la niña no tiene ni dos palmos pero es ingeniera en telecomunicaciones y ha conseguido subir el volumen, otra vez , y ponerme el vídeo muchas veces seguidas. Y el vuelo que no despega. A estas alturas ya quiero que me nominen para abandonar el avión. No tendré esa suerte. Empezamos a rodar por la pista y sigue la renacuajo dale que te pego con el chumba chumba de sus vídeos.

Pero todo llega, la calma siempre llega. Ohhh qué pena, rubia de lazo rosa, te has quedado sin conexión a internet. -Maaa quiero el móvil. -No puedes ver vídeos en el cielo, cari, no hay interné. -Dame el móvil (berreando y dando golpes a la mamá) -Te estás poniendo muy pesada (me río por lo bajini). Ahora es la madre la que va a perder los nervios y, desde que me he puesto a escribir, yo soy un monje chaolin…la rubia hace rato que duerme y estamos aterrizando. Dulces sueños angelito.

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La mejor versión de ti

Hace más de cuatro meses que no he escrito ni una sola letra. Seguramente tenía una razón, pero ni siquiera la sé. No fue una decisión, no fue premeditado, pasó sin más, como tantas otras cosas en la vida. Y escribo hoy sin saber si se repetirá. Pero no importa, es lo bueno de hacer las cosas por placer y no por obligación.

Dos personas a las que quiero me sugirieron que volviera a ello. Fue algo sutil, como de pasada, pero lo agradezco. Son dos de mis personas favoritas. Es bonito tener personas así cerca, hacen la vida más de verdad. Y después de ver un nuevo capítulo de una serie maravillosa, After Life, y de despedirme de ti, he pensado que era hora de intentarlo.

Y lo único que me viene a la cabeza es que la vida merece la pena, que pasa rápido, que se puede ser feliz con poco, si te lo propones, que no puedes poner excusas para no hacer lo que quieres, que te echo de menos cada día desde que te fuiste, pero te prefiero en ningún lugar que en el mismo lugar que yo sufriendo, que me siento en paz contigo por darte tanto amor, por entenderte, por saber que te ibas mucho antes de que te fueras y dejarme prepararme para ello. Porque tú estás en mí, en ellas, en él. Tú eres mi fortaleza, mi sentido del humor, mi seguridad, mi educación, mi bondad, mi intensidad y mi revolución. Buena y especial, siempre a tu manera.

Una cosa más, solo con el tiempo y si se quiere, se puede aprender que uno mismo nunca es lo más importante, que la propia felicidad pasa, muchas veces, por hacer felices a otros, por dar amor, por hacer reír, por ser generoso cuando otros no lo serían, por estar sin necesitar, por dar alas y también volar tú con ellas. Y lo más importante, hay que ser una buena persona sin dejar de ser uno mismo, aprendiendo a distinguir entre los buenos y los gilipollas, porque de los últimos hay muchos y están por todas partes, pero en tu pequeño mundo solo tiene que haber espacio para los buenos y aprender a darles lo mejor de ti. Y para eso, siempre hay que trabajar buscando nuestra mejor versión, no es fácil, pero solo con intentarlo ya te sientes bien. Lo garantizo!

Gracias, a todos los buenos que me rodean, por estar cerca.

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Soy una cabrona, sin más

Sí, soy una cabrona. Lo soy por no querer alargar la vida de nadie innecesariamente. Por preferir dejar ir y convivir con la soledad de mi dolor, que ver sufrir a otro ser humano. Pero lo soy de verdad. CABRONA. De esas que creen en el derecho a morir dignamente, de las que piensan que las cosas deberían acabar mucho antes y que prefieren la ausencia de alguien que aman a ver su dolor. Porque yo prefiero llorar y llorar por ti porque me has dejado, que verte sufrir cuando ya no es necesario.

La frase de “será lo que tenga que ser” la sabemos todos pero es una jodienda. Además, qué coño es lo que tenga que ser? Quién decide sobre el final de nadie? Dios, tus hijos, el cura del pueblo, tu marido, un equipo médico de doctores recién salidos de la universidad? Nosotros mismos deberíamos poder decidir, siempre. Y cuando ya no podemos hacerlo, alguien con alma debería apiadarse de uno para darte el final más digno. Desde mi punto de vista, tenemos un concepto equivocado de la muerte. Porque morir solo es una consecuencia de vivir, nada más. Nacemos para morir, pero no deberíamos vivir para sufrir. Porque hay momentos en los que ya no merece la pena. Sí, esa es mi filosofía.

No dejo de pensar que vivimos en una sociedad hipócrita llena de intereses, principalmente económicos. Vamos a suministrar fármacos por un tubo, el tiempo que sea, a ver si en vez de hasta los 90 llegamos hasta los 110. Si llegas jodido no importa, aquí lo que cuenta es llegar, aunque tú ya no seas tú, y solo quede una versión cansada y reducida de ti mismo.

Para mí, cuando amas a alguien no quieres para él lo que no querrías para ti. Yo no te quiero unos días más a mi lado al precio que sea, porque para mí eso no es vida. Imagino que todos los que pensáis que es Dios quien decide vuestro final también querréis que se ocupe de vuestro sufrimiento el día de mañana. Mucha suerte con ello!

Sí, me siento una cabrona. Lo era antes, lo soy hoy y lo seré mañana. Y no necesito que me entienda nadie en particular porque, al final, cada uno entiende el AMOR a su manera.

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Una propuesta solitaria

Leí en algún sitio que “estar vivo es, esencialmente, una propuesta solitaria”. Y lo es.

La familia, los amigos, la pareja o parejas (tener solo una es Misión imposible), el trabajo, el deporte o cualquier cosa que hagamos en la vida, solo son un acompañamiento a veces muy placentero, a veces un lastre, de nuestra propia existencia.

La realidad es que siempre estamos solos con nuestros pensamientos, decisiones, apuestas, renuncias, tristezas o alegrías. Por muy rodeados que estemos de buena gente, tu vida la llevas tú. La soportas, la toleras, la disfrutas, la malgastas o la vives a tope. A gusto del consumidor. Por mucho que te escuchen, tú lidias con tu mente y con todas y cada una de tus emociones. Ya puedes poner toda la voluntad del mundo en intentar entender a otro, que acabarás flipando en colores. Piensa que tienes muchos números de nunca llegar a comprender su melopea pero, básicamente, es porque es la suya y no la tuya.

Al final, da igual lo que piense el de al lado, no importa si creen que eres un auténtico chalado (que igual hasta lo eres), puede que ni te pares a considerar lo que opinan los que te quieren. Y eso es porque todos acabamos haciendo lo que creemos que es mejor para nosotros, aunque no lo sea. Lo bueno de tomar decisiones solo es que son las tuyas. Que luego no te gustan las consecuencias, pues te jodes, así de sencillo. Hay gente que parece que lo tiene todo claro siempre, otros dudan constantemente y luego estamos los híbridos. Pero un día, hasta el que duda de todo se siente dueño, en solitario, de su particular existencia, y empieza a tomar decisiones.

No sé por qué estoy escribiendo esto. Le busco una relación con algo y no la encuentro. Suelo motivarme por tantísimas cosas, pero creo que hoy la motivación es, simplemente, entretenerme. Mi mente solo quería que el tiempo pasase más rápido y, mientras mis dedos escriben desde el móvil, siempre pasa eso.

Esta mañana hacía frío, incluso parecía que iba a llover, pero ahora sale el sol. Así es la vida, muy voluble, como la mayoría de las personas y sus pensamientos. Os veo otro día, cuando necesite evadirme, o cuando algo me inspire. Mientras tanto, una cosa más, cuando no sepáis qué hacer, no hagáis nada.

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Los fieles somos más listos

El otro día leí un artículo de Rodolfo Llinás, un neurocientífico colombiano muy reputado, que relacionaba la inteligencia con la fidelidad. “El ser humano, cuanto más inteligente, más inclinado está para las grandes preocupaciones de la humanidad, deja de lado las situaciones que desestabilizan su vida o usan energía para acciones más complejas”

Así que los que no somos infieles y siempre hemos pensado que éramos raros como perros verdes o medio gilipollas, ahora resulta que somos la hostia de listos. A mí lo de ser infiel siempre me ha parecido una tarea faraónica. Qué estrés, qué agotador, qué perdida de energía! Tienes que convertirte en el Houdini de la mentira y sonreír a todas horas, como si no pasara nada de nada. Yo cantaría por bulerías nada más entrar por la puerta. “De dónde vienes cariño?” Y un segundo después ya me veo “Sí, joder, lo confieso te he puesto los cuernos” Si casi no puedo con uno, cómo voy a ir con dos.

La vida siempre me ha parecido suficientemente complicada y divertida como para meterme en esos follones. Pero ahora sé, gracias a Llinás, que soy lista de cojones. Así que a todos estos modernos que vais por la vida presumiendo de vuestras dobles vidas os digo que sois muuu tontos. Y hay base científica, que lo dice este hombre que casi gana el premio Nobel.

Lo que no tengo claro es que opina Llinás de los monógamos sucesivos, y daría el huevo derecho de alguien por saber qué piensa. Porque acabar y empezar relaciones también cansa lo suyo. Y mientras estás ahí, llorando, gastas un huevo de energía y no la inviertes en grandes cosas. Así que a ver si no voy a ser tan lista. Menuda mierda, ahora que me sentía casi superdotada.

Da igual. Llinás me cae bien y quiero hablar con él. Dice que el amor es como bailar. Sí señor, me lee usted el pensamiento. Y asegura que entre dos seres inteligentes la norma es que no habrá puñalada trapera. Oh señor, amo a ese hombre!

Pero lo mejor de Llinás, que se ha pasado media vida estudiando el cerebro, es esta preciosidad de frase: “El amor eterno es un baile infinito de neuronas entre dos personas inteligentes”

Me rindo ante tanta sabiduría y quiero que venga a mi casa a estudiar mi peculiar cerebro.

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Di te quiero, es gratis

Hay cosas que todavía me sorprenden y me enseñan qué diferentes somos.

Varios de mis amigos me han confesado, en las últimas semanas, que sus padres nunca o casi nunca les habían dicho “Te quiero”. Y, por lo de causa efecto, ellos tampoco a sus progenitores. Jamás me había planteado que eso pudiera pasar, pero por lo que se ve pasa y mucho. Es obvio que esos padres quieren a sus hijos pero, por uno o varios motivos, esas dos palabras no salen a través de sus labios.

He estado pensando en el valor de esas dos palabras. Como en el de tantas otras. Es bien cierto que las palabras no representan nada si no van acompañadas de buenas acciones. Seguro que todos tenéis a alguien que os comió la oreja con miles de te quieros y un buen día os demostró que su querer tenía el tamaño de una hormiga reducida y que tú le importabas lo que viene a ser una mierda. Ya, es jodido pero pasa. Pero qué le vamos a hacer. Nadie dijo que esto iba a ser fácil.

Quizás un “te quiero” no sea tan importante, quizás deberíamos ser más selectivos con él. Puede que haya que decirlo sin esperar una respuesta automática. Y escoger a quién, cómo y cuándo lo decimos. Puede ser que eso sea lo mejor. Pero ahora mismo paso olímpicamente de lo que se considera mejor o peor. Seguiré diciendo “te quiero” a quien quiera, cuando me dé la gana y al ritmo que me apetezca. Lo diré las veces que me rote. Y quizás lo diga a quien no toque y puede que me lo digan sin entender todo lo que conllevan esas dos palabras. Pero qué collons importa. Vamos a regalar besos y te quieros, ahora, cuando todavía estamos a tiempo. Vamos a darle menos al tarro y vamos a actuar más.

Dile que la quieres, dile que lo quieres…es de las pocas cosas que siguen siendo gratis y altamente placenteras. Te va a gustar, lo sé.

Mi vida ha sido mejor gracias a los dulces y sinceros “Te quiero” de mi madre. Adoro cuando me lo dice y la amo más si cabe. Soy como soy gracias a todos y cada uno de sus te quieros. Qué bueno que haya sido una intensa con ellos. Sí, bella, hasta la ETERNIDAD.

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Orange y Vodafone, que os den

Las compañías de teléfono me están jodiendo la vida. Sí. Odio a Orange y a Vodafone. Y no sé a cuál de las dos odio más. La primera me ha estado cobrando un servicio de aplicaciones a terceros que nunca contraté, durante un año, y la segunda me está volviendo loca. Pero loca loca.

He hecho tantas llamadas inútiles, me han mareado tanto, ha venido tantas veces un técnico a mi casa, que he llegado a pensar que todo esto no es real. Yo sólo quiero una línea de teléfono fijo e internet, pero parece que es un sueño irrealizable.

“Ha tenido usted mala suerte” “En unos días está arreglado” “Uy no nos consta que haya pedido una línea de fijo” “No puedo ayudarle desde aquí tendrá que llamar al 1444” “Tendrá que llamar al 22123” “Llame al 1444” “Ha llamado al 22123?” Iros todos a la mierda!!! Cómo algo que debería ser sencillo puede resultar tan agotador? La telefonía me va a matar. Es más creo que me han vencido.

Yo no pido que descubran la vacuna contra el cáncer, ni que me den alas para volar, solo quiero una puta línea de teléfono que me permita ver Netflix. No descarto que quieran acabar psicológicamente con todos nosotros a través de las compañías telefónicas. La desesperación me embarga y por primera vez en mi vida me reconozco impotente. Me ha vencido un puñetera empresa de telefonía, bueno dos. Dos contra una, mierda pa cada una.

Y qué decir de esas máquinas odiosas con las que tienes que hablar por huevos, quieras o no. Acabas gritándole a una señora automática porque no hay ningún ser humano al otro lado. Que quierooooo hablarrrrrr con un operadorrrrrrrr! “Perdone, no le hemos entendido” A la mierda tú y el operador, y tu mierda de oferta que no quiero. Porque yo solo quiero hablar con un ser vivo.

Pienso, seriamente, que esto forma parte de algún plan para acabar con mi salud mental. Me he dado al ron, pero a palo seco, por culpa de Vodafone. Yo, joder, que nunca en la vida he bebido un ron sin cola. Y estoy a nada de encadenarme en una de sus tiendas y hacer una huelga de hambre.

Oh my god!!!!

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La rueda y los ratones

A mí, a veces, me cae mal la gente. No toda, pero la mayoría. Siento eso unos días al año, diría que pocos. No son muchos a proporción de la cantidad de mierda que nos rodea a todos.

Vivir en este planeta tan podrido y vulgar es agotador. Trabajamos (los afortunados que podemos), pagamos impuestos (siempre los mismos), compramos, consumimos, tuiteamos, colgamos fotos, vamos al fisio, tenemos sexo, le damos al mindfulness, nos manifestamos, votamos, lloramos, reímos, comemos japo…y, a cambio, el sistema nos miente, encarcela, roba, viola, humilla, manipula y, de nuevo, todo vuelve a empezar. No se trata solo de un país, aunque a algunos les guste creer que sí, es el jodido sistema al completo. Son esos individuos que lo controlan todo. Esos que siguen de fiesta mientras la mayoría se muere de hambre, sed y pena. Esos que nos han colocado en una noria que da vueltas sin parar. Por si alguien todavía no lo sabe, nosotros somos los putos ratones.

El otro día salí a la calle de amarillo y lo primero que pensé es “joder, igual me quitan el jersey”. Lo siguiente fue “te vas a pasar el día dando explicaciones sobre la ropa” Y así fue. Hasta los preciosos colores se han convertido en un problema. Coño, que hablamos de un color. Y la jodida noria que no deja de dar vueltas, sin importarle el color de nada.

Un jueves cualquiera una sentencia judicial humilla a una mujer que fue violada por cinco energúmenos. Pero es el sistema quien la ha violado, de nuevo. Y, mientras, la otra andará poniéndose cremas antiedad. Y los creadores de la noria seguirán de fiesta, como si nada, bebiendo, riendo, comiendo y follando.

Y la puñetera rueda que no deja de dar vueltas, una y otra vez.

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